Operamos a través de pequeñas incisiones, con cámara e instrumentos delicados, para tratar distintas condiciones cuidando tu cuerpo y tu recuperación.
En lugar de una herida grande, la cirugía de mínima invasión se hace a través de unas aberturas muy pequeñas. Por ellas se introduce una cámara que amplía la imagen del interior y unos instrumentos finos con los que se opera. Así el cirujano ve con gran detalle y trabaja con precisión, tocando lo menos posible el tejido sano.
Sirve tanto para diagnosticar como para tratar, y muchas veces permite resolver el problema conservando tus órganos y tu fertilidad.
La endometriosis merece una cirugía experta. La enfermedad profunda requiere un entrenamiento específico que no todos los cirujanos tienen, y tratarla bien puede aliviar el dolor y cuidar tu fertilidad. Por eso le dedicamos una página aparte, con todo lo que necesitas saber.

Comparada con la cirugía abierta tradicional, la mínima invasión suele ofrecer:
Cortes diminutos en lugar de una herida grande, con cicatrices mínimas.
Al lastimar menos tejido, el malestar después de la cirugía suele ser menor.
La mayoría vuelve antes a su vida diaria y a sus actividades.
En muchos casos, la salida es el mismo día o al día siguiente.
Al ser menos invasiva, disminuyen algunas complicaciones.
Cuando es posible, se preservan el útero, los ovarios y tu fertilidad.
Los beneficios varían según cada persona y cada caso. No todas las situaciones son candidatas a mínima invasión: en algunas se requiere otro abordaje, y tu médico te lo explicará con claridad tras la valoración.
Diagnóstico y tratamiento de mínima invasión para:
Tumores benignos del útero; se extraen conservando el útero (miomectomía).
Pequeños crecimientos en el útero o el cérvix que se retiran.
Tejido parecido al del útero que crece fuera de él; se tratan las lesiones.
Cuando ese tejido crece dentro de la pared del útero.
Quistes de endometriosis en el ovario.
Se extraen preservando el tejido sano siempre que es posible.
Valoración y tratamiento de lesiones asociadas al virus del papiloma humano.
Revisión detallada del cérvix para detectar y vigilar lesiones.
Revisión y tratamiento del interior del útero (pólipos, tabiques y otras alteraciones) sin incisiones.
Extracción del útero por vía mínimamente invasiva cuando está indicada.
Estudio y tratamiento del dolor pélvico persistente.
Procedimientos orientados a cuidar y mejorar tus posibilidades de embarazo.
Momentos de cirugía y de formación continua.
Cada caso es distinto. En tu valoración revisamos tu historia, los estudios necesarios, el tipo de procedimiento y de anestesia, y los cuidados de recuperación para ti. Resolvemos todas tus dudas con calma y honestidad.
Previo a cualquier procedimiento es necesaria la valoración de un profesional de la salud.
Agenda una cita y te explicamos, paso a paso, la mejor opción para ti.
Agendar cita